29 mar. 2011

El bloqueo en AGR

El delegado que salió en Clarín cuando fue futbolista
Luis Siri, el integrante de la comisión interna de los talleres Artes Gráficas Rioplatense (AGR), del Grupo Clarín, saltó a la consideración pública porque lideró el bloqueo que impidió la salida del diario el domingo 27 de marzo. Pero además de su papel como delegado de los trabajadores, fue futbolista profesional y vive en una casa que está dentro del predio del Sacachispas Fútbol Club, del barrio de Villa Soldati. La curiosidad no termina allí porque fue campeón de la divisional D con Deportivo Riestra, el clásico rival de la entidad que aún le da techo. El violeta tenía al “enemigo” durmiendo en casa.
Más abajo, un fragmento de la nota que publicó la revista Mística que, en 1997, editaba la empresa a la que el ex jugador le pega más duro que a sus rivales del fútbol del ascenso.
Luis Siri tiene 23 años e intenta hacerse de un lugar entre los jugadores del ascenso. Mientras tanto, vive junto a sus padres y sus dos hermanas a unos metros de uno de los arcos de Sacachispas, de espaldas a los barrios Lugano I y II.
Todo andaría por los carriles de la normalidad si no fuera porque el muchcacho cometió una “herejía” de la que ni disimula arrepentimiento: llegó a defender los colores del equipo rival por excelencia, Deportivo Riestra. Y la jugada le valió el rechazo generalizado.
Suena medio extraño, pero es así. Viviendo en el club, gritaba como loco los goles de Riestra cuando jugaba de visitante en mi propia casa ¿Te digo la verdad? Yo no tengo dramas en ponerme cualquier camiseta”, se envalentona, siguiendo puntillosamente los códigos del fútbol hiperprofesional. “Pero imaginate que salía a la calle y me decían de todo”, admite, sincero.
Su familia se encarga de cuidar el lugar y mantenerlo limpio, aunque no la ata ningún vínculo laboral con el club. Se trata tan sólo de un arreglo de beneficio mutuo. “Eso sí: los dirigentes nos dieron los materiales para levantar la casa”, dice.
El desembarco en Sacachispas no eludió las generales de la ley: recesión y la urgencia de un techo. “Mi papá estab a cargo de la vigilancia de un predio, entre la avenida Cruz y el Parque Indoamericano, que iba a ser un zoológico. El proyecto se cayó y los terrenos pasaron a la Municipalidad, que por el año '83 se los cedió a Sacachispas, con vigiladr y familia incluida”, cuenta el muchacho irreverente.
Ahora trabaja de gráfico en un taller, a la espera de algún pedido por sus servicios futboleros. Había desenfundado sus primeras armas en Saca, allá por sus dulces 16. Luego ascendió con Deportivo Riestra a la C en la temporada 93/94; fue profesional en Armenio; tuvo un paso por Barracas y desde entonces, nada: el parate ya va para un año.
El acceso a la cancha, en uno de los pilotes del puente que separa al estadio de la villa, muestra una pintada para reafirmar el estigma del lugar: “Entrá si querés, salí si podés”.
El barrio es bravo, pero con la gente no hay drama”, afirma Siri, salvo, claro, cuando recuerda los apurones que se comió por su pecadillo de gritar los goles de la contra.

Revista Mística nº 19, 23 de agosto de 1997.
De techo, la tribuna.
Texto: Gastón Alvarez y Daniel Aller
Fotos: Andrés Salinero


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