28 ago. 2009

Revista 11 Freund, de Alemania

Aunque fue segundo en el Clausura ’09, el hincha argentino se enamoró de su juego con toque y gambeta.
HURACAN, EL CAMPEON QUE CONSAGRO LA GENTE
Su director técnico es Angel Cappa, un hombre que fue exiliado político en España; trabajó en el seleccionado nacional con César Luis Menotti y con Jorge Valdano en el Real Madrid. Para la preparación física usa balones en lugar de pesas.

Texto: Marcelo Massarino. Fotos: Reinaldo Coddou
El fútbol es un lugar donde la dinámica de lo impensado supera a la lógica y el racionalismo. Si bien la estadística indica que el equipo rico es favorito frente al pobre, siempre hay un David que derriba al Goliat de turno o que, por lo menos, le hace besar la lona hasta la cuenta de nueve. La historia detiene su mirada en los ganadores y deja como partenaire al ocasional rival, aunque hay excepciones que confirman la regla: se da cuando el vencido es más recordado que el campeón. En este sentido, en la Argentina ocurrió un fenómeno singular durante el Torneo Clausura 2009 que ganó Vélez Sarsfield.
El Club Atlético Huracán, una institución porteña que cumplió cien años de vida el 1º de noviembre de 2008, deslumbró a propios y extraños con un juego de toque y gambeta que hizo recordar a lo mejor de la tradición del fútbol argentino, un estilo que se conoce como “La Nuestra”.
Huracán nació y creció en el barrio de Parque de los Patricios, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, donde aún permanece el empedrado en las calles y la crisis económica dejó un paisaje de fábricas y depósitos abandonados. La pobreza siempre vivió en este punto cardinal porteño junto con al tango, el compadrito, la vida de barrio y el amor por el club, el más porteño de toda la metrópolis porque Huracán es sinónimo de Parque Patricios.
De camiseta blanca con vivos rojos, tiene como distintivo un globo aerostático en honor Jorge Newbery –un argentino que impulsó la aeronavegación y fue el primer ídolo popular criollo por su amor al deporte y su impronta de varón seductor-, cosechó cuatro títulos en la etapa amateur y uno en la profesional. Este último fue en 1973 y dirigido por César Luis Menotti, cinco años después director técnico del seleccionado nacional campeón del mundo en 1978. Aquel equipo huracanense que tuvo figuras como el delantero René Orlando Houseman, los mediocampistas Miguel Angel Brindisi y Carlos Babington y el defensor Alfio Basile, es considerado uno de los mejores que pisó las canchas argentinas. Así ese conjunto del ’73 significó un antes y un después para Huracán, desde ese momento sinónimo de buen juego con la pelota a ras del piso, con jugadores habilidosos y de temperamento, una marca registrada que los futbolistas de este rincón del mundo despliegan en la ligas más poderosas.
Su vida deportiva tiene los reflejos de la historia de un país que estuvo al borde del abismo económico y social, pero que logró resurgir una y otra vez de sus propias cenizas. El Globito padeció el dolor del descenso de categoría en tres ocasiones, la última en 2003. Cuatro años después regresó a la máxima categoría con la ilusión de mantener un lugar en el círculo privilegiado, a pesar de las graves dificultades financieras y patrimoniales que lo tienen bajo la supervisión de la Justicia.
Al promediar el Apertura 2008 la directiva que preside Carlos Babington –un dirigente que también fue jugador y entrenador del club- despidió al director técnico Claudio Ubeda y le ofreció el cargo a un hombre que estaba alejado de la dirección técnica y ni siquiera vivía en el país. Angel Cappa dirigió a Huracán en 1987 durante la primera temporada en la segunda categoría. Su vida está emparentada con Menotti de quien es amigo y fue colaborador. No llegó a Europa como futbolista consagrado sino como un exiliado político que huía de la última dictadura militar argentina, en el poder entre 1976 y 1983.
Con una situación económica resuelta y un nombre dentro del fútbol español, un llamado desde Buenos Aires cambió el rumbo de su rutina diaria. -Quiero que vengas a Huracán, le propuso Babington. Lo habló con su amigo Alfredo Di Stéfano, una gloria del Real Madrid, quien le dijo:
-¡Que bien! Pero sólo te digo dos cosas: Huracán es el equipo que menos plata tiene en el mundo; y segundo, es el lugar ideal para que puedas cumplir tu sueño de tener un equipo que juegue bien y que la gente adhiera inmediatamente.

* El texto completo en la revista 11 Freund, edición nº 94.

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