25 jun. 2007

Huracán volvió a Primera. CON LA MARCA REGISTRADA DE MOHAMED

El Turco, símbolo como hincha y como jugador, fue el artífice del regreso de Huracán al fútbol grande, tras la victoria de ayer ante Godoy Cruz 3-2 en Mendoza, con goles de Sánchez Prette, Milano y Gordillo. Hace un año, Mohamed estaba sin trabajo y sufría la pérdida de uno de sus hijos en un accidente mientras presenciaba el Mundial de Alemania. Por pedido del presidente Carlos Babington, se hizo cargo del equipo en reemplazo de Chiche Sosa y en una temporada lo llevó, del decimocuarto puesto en el que estaba, a Primera. Los mendocinos vuelven a la B Nacional.

MARCELO MASSARINO

Publicado en la edición impresa del diario Perfil, lunes 25 de junio de 2007, sección Deportes.
La nota completa en:
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0184/articulo.php?art=1849&ed=0184

20 jun. 2007

Romancero de la melancolía


El poeta y escritor Carlos Penelas presentará su nuevo libro Romancero de la melancolía el próximo sábado 23 de junio a las 19, en el salón Geno Díaz del Centro Betanzos, Venezuela 1536 de la Ciudad de Buenos Aires. En la ocasión interpretará fragmentos del poemario el actor Onofre Lovero y actuará el Grupo de Música Tradicional de la Fundación Xeito Novo. En esta obra, que cuenta con ilustraciones de Juan Manuel Sánchez, Penelas recorre los climas y las imágenes de la inmigración, la pobreza, el trabajo y la dignidad como también la pertenencia a una cultura que sobrevivió a la persecución y el hambre: “… las voces de mis padres que viajaban hacia el lugar de la ausencia, hacia el no-lugar. Eran la prolongación de la aldea en un barco, sin raíces ni huellas, una errancia, una certeza inquieta en los entrepuentes; en realidad, en la bodega, debajo de la línea de flotación, en grandes dormitorios sin ventanas, sin ventilación ni luz, donde miles de hombres, mujeres y niños se amontonaban. ¿Cómo se llama? ¿Tiene familia aquí? ¿Es usted anarquista? ¿Es usted epiléptico? Se me prohibió nacer en el país de mis ancestros, hablar la lengua de mis padres; debía ser un fragmento de olvido y de memoria”. La lectura de Romancero de la melancolía es diáfana e invita a construir la historia en una polifonía con el autor que recorre lugares y tiempos tan dispares como conocidos por el dolor o la esperanza: “Pero el joven poeta ya había sido desnombrado otra vez –fotografías y cartas en sobres marrones eran de Ropavejero-, la letra menuda de Roberto Santoro en himnos combatientes, en gaviotas blindadas, en diarios secretos llenos de otros bosques, de otras voces…” Carlos Penelas nació en 1946, colaboró con el suplemento literario del diario La Prensa; desde 1995 hasta 2006 fue columnista de Galicia en el Mundo y en la actualidad lo es del diario Nueva Rioja. Publicó una veintena de libros de poesía y prosa como (1978), Conversaciones con Luis FrancoLos gallegos anarquistas en la Argentina (1996), (2003) y Diario interior de René FavaloroCrónicas del desorden (2006), entre otros. En el sitio de Internet http://www.carlospenelas.8k.com incluye algunos de sus artículos y poemas.

19 jun. 2007

El secreto de la mirada

Es fundamental saber dónde clavamos la mirada. Es un aspecto decisivo para realizar un discurso en torno al objeto. Catalogar la diversidad de las cosas, de los hombres, de los afectos. Esto implica también una batalla con el lenguaje, con los mitos, con la raíces. Una batalla ideológica, si le parece, una expresión de las orillas, de los bordes, de los gestos que borran otras voces, otras miradas. Una aproximación continua a una lectura que se transforma en ejercicio crítico, en una confrontación que se reorganiza, se redefine. Debemos dejar a un lado todo hábito de percepción, de describir aquello que está gastado por el uso, por la costumbre, por la monotonía. Reitero, es fundamental saber dónde clavamos la mirada.

Es sabido que el talento no se fabrica, se lo tiene o no se lo tiene. Sí podemos encontrar, buscar caminos, descubrir desplazamientos. Todos tenemos una historia, una cultura que llevamos a veces de manera inconsciente. ¿Qué se enseña en las escuelas argentinas de nuestra historia, de nuestra literatura? Seré más preciso. ¿Qué sabe el chico o el adolescente de la ciudad de Buenos Aires o de la provincia de Buenos Aires sobre la historia, la cultura, de los pueblos del interior? ¿Qué referentes les llega de los pueblos indígenas, de los plásticos o poetas de esas ciudades o comarcas? Sin duda se colocaron escollos para una integración, o al menos, para comprender. No se puede comprender lo que se desconoce. Se entramparon conciencias. La inmigración se fue haciendo pero paralelamente se generó un pensamiento racista, expulsivo. No me refiero a los bolivianos, paraguayos o chilenos. Me refiero a nuestra gente del interior. Allí se esconden causas de discriminación, no sólo episodios de discriminación individual sino los más graves, los que conforman grupos sociales. Es solapado, vulgar, mediática. La globalización neoliberal fue modelando el racismo – venía de antes, venía de antes – de forma sutil o descarado. Fue creando sujetos atomizados en sociedades jerárquicas, autoritarias y mediocratizadas. Los programas de enseñanza están vaciados de verdadero contenido. Querido lector, se margina al hombre del interior. Debemos releer a Luis Franco y a Ezequiel Martínez Estrada.

En un libro que vale la pena consultar La miseria del Mundo, Pierre Bourdieu expresa que los “principios explicativos de las realidades observadas” no residen “en esos lugares por lo común olvidados que de tanto en tanto aparecen en el primer plano de la actualidad sino en la construcción social – o más precisamente política – de la realidad revelada a la intuición.” El problema, para llamarlo de algún modo, reside en las formas crecientes de pobreza material y cultural. Y aquí empezamos a clavar la mirada de otra manera, a comprender que quisimos decir desde el principio.

Para ser más confusos, para que la comprensión nos obligue a participar del texto, traeremos la palabra de Federico Fellini: “¿Qué es un artista? Un provinciano que se encuentra a sí mismo en algún lugar entre la realidad física y metafísica. Ante esa realidad metafísica somos todos provincianos”. Y unas líneas más abajo: “…pero es este entremedio que yo llamo provincia, este país fronterizo entre el mundo tangible y el mundo intangible, el verdadero reino del artista.”

Como puede observa, querido lector, le entregué varios planos, varios significados, diferentes apreciaciones. Le deseo lo mejor, hasta la próxima.

Carlos Penelas
Buenos Aires, mayo de 2007

www.carlospenelas.8k.com

1 jun. 2007

Muestra "Homenaje a Roberto Santoro"


Una muestra en homenaje al poeta y periodista desaparecido Roberto Santoro, con obras del artista plástico Pedro Gaeta, se realizará en la escuela de periodismo TEA y DeporTEA entre el 4 y el 25 de junio. La exposición se podrá visitar de 10 a 20, en Lavalle 2083, Ciudad de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita.
La exhibición contará con reproducciones de pinturas de Gaeta como la serie El Poeta Ausente, poesías del propio Santoro y textos de diversos autores como Humberto Costantini y Antonio Aliberti. La actividad se dará en el marco de los treinta años de su secuestro, un 1º de junio de 1977, a manos de un grupo de tareas de la última dictadura militar mientras cumplía funciones de preceptor en la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán.
El cierre será el lunes 25 a las 19:00 cuando la escritora Lilian Garrido y Gaeta se referirán a la obra de Roberto Santoro y sobre la reedición de Literatura de la pelota, una compilación que, publicada en 1971, tiene su segunda edición a cargo de Ediciones Lea. Paula Santoro leerá poemas de su padre, creador del Grupo Barrilete y autor de A ras del suelo (1971), Desafío (1972), Poesía en general (1973), Cuatro canciones y un vuelo (1973) y No negociable (1975).

* La imagen es una pintura del artista plástico Pedro Gaeta, de la serie El poeta ausente (1979). Propiedad: Cristinne Gerbal. Más información en www.pedrogaeta.com.ar

30 años de la desaparición de Roberto Santoro. CARLOS PATIÑO: “CON BARRILETE SACAMOS LA POESÍA A LA CALLE”


Buenos Aires, 31 de mayo (Por Marcelo Massarino (*), especial para ANC-UTPBA).- “Nosotros queríamos poner en marcha el principio surrealista de sacar la poesía a la calle, que saliera del salón para que llegara al pueblo ¿Cómo lo logramos? Al principio con poemas más o menos espantosos. Nos decían que tirábamos ladrillos florecidos. Íbamos a los mítines, a las concentraciones, leíamos poemas en universidades y sociedades de fomento. Porque había una poesía sin pueblo y un pueblo sin poesía”, asegura el poeta Carlos Patiño, integrante del Grupo Barrilete junto a Roberto Santoro, a quien recuerda como “un generador, un tipo con una fuerza interior poco común.”
Pocos días antes de partir al exilio en México en junio de 1976 -después de firmar un pedido por los escritores desaparecidos que el titular de la SADE, Horacio Esteban Ratti, le entregó al dictador Jorge Rafael Videla el 19 de mayo de ese año- Patiño le pidió a Santoro que se fuera. “Esta guerra está perdida. No vamos a poder enfrentarlos, nos van a matar a todos. Cuando vengan ¿con qué les vas a tirar? ¿con libros? Te van a ir a buscar y te van a matar. Pero para Roberto su lugar estaba en el país y que pasara lo que pasara, se iba a quedar en su puesto de lucha. Consideraba que la situación era peligrosa pero que con cuidado se podía trabajar. Ya en el exterior recibí dos o tres cartas muy breves y sin remitente. Hasta que un día no hubo más cartas ni Santoro”.
“Éramos de la generación del sesenta, luchadores sociales en todos los terrenos contra el colonialismo cultural y por la liberación nacional y social”. En ese marco, la producción de revistas, carpetas con poemas e ilustraciones, libros e informes de Gente de Buenos Aires fue prolífica. Los Informes sobre Discépolo, la Esperanza, Santo Domingo, Lavorante y Trelew, entre otros, son una muestra de la dinámica de la poesía de aquellos años.
“Hacíamos una suerte de periodismo poético”, explica Patiño. “Cuando trabajas en un diario el jefe de redacción te pide una crónica. Nosotros hacíamos lo mismo pero el producto era un poema sobre un acontecimiento que recién se producía, le dábamos un enfoque distinto que le otorgaba otra dimensión a la noticia. Nuestra consigna era ‘¡para mañana, un poema!’, que a la noche siguiente se leían y seleccionábamos”. Reconoce en Roberto Santoro a quien más rápido se adecuaba a este estilo de poesía urgente, de cierre de edición.
Como parte del Informe sobre Santo Domingo, por la invasión norteamericana a la República Dominicana, Humberto Costantini escribió el Yanquis hijos de puta y Patiño incluyó Oración, que motivaron una declaración del Canciller de turno y una misa de desagravio a la Virgen María, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. “Esto demuestra –señala Patiño- que el grupo Barrilete sacó la poesía a la calle, mala o buena, mejor o peor, pero siempre ligera y rápida porque tenía que ser comprendida hasta por el más iletrado de los hombres. Nos imponíamos incorporar el lenguaje coloquial en los trabajos, pero no con la intención de revolucionar la poesía. Simplemente, queríamos sacarla a la calle.”
Carlos Patiño, quien en 1990 ganó el premio Casa de las Américas por su obra Esquinas silenciosas y en la actualidad dicta talleres literarios en la zona de Quilmes, con el oficio y la paciencia de un artesano de la palabra explica el protagonismo que tuvo “la generación del sesenta” en la poética argentina: “hay una tentativa de aislar a los poetas productores de poesía política del resto de sus contemporáneos para dejarnos sin generación, porque la poesía del ‘60 fue un fenómeno amplio, con poetas que escribían como sentían, de los temas que sentían y en la forma que sentían.”
Recuerda una y mil anécdotas de su amigo y compañero que está presente en sus versos y en la plazoleta que lleva su nombre en el barrio de Chacarita. Va hasta la biblioteca y busca “un poema premonitorio” de Roberto Santoro, Canto a la esperanza: si se escapa esta rabia que llamamos esperanza,/ si un día se va,/ yo crucifico al amor/ y después de enterrar a mis hermanos,/ me voy con el tranvía de la muerte/ a clausurar mi corazón en una plaza.” (ANC-UTPBA).
(*) Periodista
La imagen es una fotografía de Roberto Santoro realizada por Juan Carlos Malieni en 1972.