17 feb. 2009

Huracán. ANGEL CAPPA ARMO UN EQUIPO QUE ENTUSIASMA HASTA A LOS NOSTALGICOS

Por Marcelo Massarino

En ocasiones el fútbol devuelve los hinchas a un estado primario de disfrute del juego y admiración por la estética, a pesar que el negocio y el espectáculo funcionan como un corset que aprieta pero no mata, por ahora, la sonrisa y la pasión bien entendida. Cuando el toque y la audacia de un equipo fundan una corriente de simpatía que circula entre los simpatizantes, más allá de los colores de una camiseta, es porque algo en la genética futbolera de los argentinos se reconoce como propia. Esto sucede con Huracán, que despertó con su juego la admiración de propios y extraños tras golear el viernes a Racing Club, por cuatro a uno, en Avellaneda.

Puede ser simplemente una casualidad, un hecho fortuito de los tantos que tiene la dinámica del fútbol. Sin embargo, algo de la memoria histórica del club de Parque de los Patricios se revela en los pasos de sus jóvenes futbolistas. Aunque Javier Pastore y Matías De Federico nunca vieron jugar a Carlos Babington, ni a Miguel Angel Brindisi o René Orlando Houseman, la forma de sentir y de vivir sobre el verde césped parece la misma. También es seguro que las charlas del entrenador Angel Cappa tienen el eco de las palabras que César Luis Menotti daba a sus jugadores en el mismo vestuario del Palacio Tomás Adolfo Ducó. Se vislumbra una memoria histórica en este Huracán modelo 2009, que resistió quiebras y disputas políticas internas, en medio de un discurso dominante que insiste en imponer la tesis de ganar no importa cómo ni con qué armas.

“Hicimos lo que Angel quería”, explicó De Federico mientras que el centrodelantero Federico Nieto reconoció que a él y a sus compañeros “nos convenció la idea de Cappa”. ¿Qué mejor cohesión que la creencia en las virtudes propias y el espíritu de grupo? La pregunta del millón es si Huracán podrá rubricar con más y mejores actuaciones estos primeros pasos en el Clausura. “Es un lírico, no va para este fútbol tan competitivo”, afirman sobre la propuesta de Cappa los integrantes del establishment periodístico y muchos hinchas del tablón. Encima, su perfil intelectual no se adapta al show televisivo del director técnico que gesticula y les grita a los futbolistas sin despegar el rabillo del ojo a la cámara más cercana. La condición de líder de grupo lo enfrenta, tal vez, al desafío más grande de su carrera: transformar en resultados concretos su idea que un rendimiento positivo del conjunto no implica abortar las virtudes individuales, sino que las revitaliza y potencia.

Lo cierto es que la vuelta al país del ex ayudante de Jorge Valdano lo encuentra en un club en crisis permanente y con un plantel sin nombres rutilantes, pero con jugadores que, poco a poco, forjan una convicción: jugar de igual a igual ante los mejores, aunque sus rostros no estén entre las difíciles del álbum de figuritas.


Diario Perfil, suplemento Deportes, domingo 15 de febrero de 2009.