20 mar. 2008

Arthur C. Clarke y el fútbol



Hay hombres que viven un paso adelante que el resto de los mortales o, tal vez, sólo se trata que sus pensamientos nacen y se reproducen, uno tras otro, hasta la última exhalación. Arthur C. Clarke, que murió ayer en Sri Lanka a los noventa años de edad, es un ejemplo de cómo una mente brillante también puede caer en las oscuridades de la perversión. Autor de más de 90 obras literarias fue un escritor de ciencia ficción y un reconocido divulgador científico. Anticipó en sus trabajos el fenómeno de Internet, la telefonía celular y el desarrollo aerospacial. Dos hechos lo catapultaron a la popularidad: la película 2001. Odisea del espacio, que dirigió Stanley Kubrick, en 1968 -basada en el cuento El Centinela-; el otro hito fue su participación en la transmisión de la cadena estadounidense CBS cuando la misión Apolo llegó a la Luna en 1969, tarea que repitió con las Apolo XII y XV. Recibió el título de Caballero del Reino Unido por su obra y sus servicios en la Real Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, tras superar una denuncia de la prensa británica que lo sindicó como pederasta.

Un ligero caso de insolación es un cuento que Clarke publicó en 1958 y que, cincuenta años después, sorprende por su actualidad. Se refiere a la corrupción y la política en un país sudamericano con una mirada anglosajona que asocia a cualquier estado latinoamericano con un designio de país bananero. Clarke recurre al fútbol para referirse a la violencia que, tal como la sufrimos en la Argentina, poco tiene que envidiarle a la historia de esta obra. Hasta la Vista es una ciudad andina, capital de Perivia, enclavada a casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Allí hay un estadio de fútbol, con capacidad para cien mil personas, que es escenario de un partido anual frente al seleccionado de la vecina república de Panagura. La mitad de los espectadores de ese trascendental clásico son miembros del Ejército periviano que, al toque de un clarín convierten en una pira de cenizas al árbitro del encuentro –que jugaba con un chaleco antibalas debajo del uniforme negro- después de varios desaciertos en sus fallos. Los militares usaron unos lujosos programas color plata –al estilo de las publicaciones que los clubes europeos entregan a los espectadores- para reflejar la luz del sol: “Nunca supe, hasta entonces, cuánta energía hay en la luz solar: en cada metro cuadrado de superficie iluminada hay más de un caballo de fuerza. La mayor parte del calor que caía sobre un lado del gran estadio fue desviado hacia la pequeña superficie que ocupaba el difunto árbitro. Incluso si pensamos en todos los programas que no apuntaban correctamente, el árbitro debe haber interceptado un calor de por lo menos mil caballos de fuerza. No puede haber sentido mucho: fue como si lo hubieran tirado en un horno. Estoy seguro que nadie, excepto don Hernando, sabía lo que iba a suceder, a sus bien instruidos fanáticos se les había dicho que el referí solamente sería cegado y puesto fuera de acción por el resto del partido. Pero también estoy seguro que nadie tuvo remordimientos. En Perivia juegan al fútbol con pasión.” Ya con un juez más dócil, el local remontó un par de tantos en contra con ¡catorce goles! No en vano el dicho dice que “el dos a cero es el peor resultado”.

Pero el cuento no termina ahí ya que tiene un epílogo acorde a un hombre formado en los valores de la monarquía parlamentaria británica, y digno de un scketch del Yéneral González –el personaje que parodiaba a un dictador sudamericano que lucía una banda cruzada al pecho como atributo presidencial con la leyenda “Tus amigos”-, que encarnaba el cómico Alberto Olmedo, en su programa televisivo “No toca botón”.

Los funcionarios que se encargan de la seguridad en el fútbol, especialmente el ex árbitro Javier Castrilli, deberían incluir entre sus hipótesis de conflicto que un día soleado y “apto para los deportes al aire libre”, se puede convertir en un infierno. Tal vez suceda cuando los barrabravas lean a Arthur C. Clarke y se digan que la realidad bien puede superar a la ficción.


M.M.

Jueves 20 de Marzo de 2008

Para bajar el texto del cuento "Un ligero caso de insolación" pulsar en: http://www.macrohw.com/archivos/libros/Arthur%20C%20Clarke/Arthur%20C.%20Clarke%20-%20Un%20Ligero%20Caso%20de%20Insolacion.pdf

Foto: http://www.newforestobservatory.com/wordpress/wp-content/gallery/peopleandplaces/ACC.jpg

19 mar. 2008

El último adiós


Desde hoy a las once y media de la mañana los restos del ex futbolista Darío Dubois descansan en el Cementerio de San Justo, en el partido bonaerense de La Matanza. Un centenar de familiares y amigos lo despidieron con un aplauso cuando el féretro quedó depositado en el nicho 7, galería C, fila 4º. Su hermano Rubén tenía entre las manos la camiseta de Ferrocarril Midland que Darío lució cuando convirtió el recordado “gol de la vida”. Fue durante un partido frente a Liniers, en el barrio de Villegas. El árbitro suspendió el encuentro cuando Darío quedó inconsciente tras un choque involuntario con un rival. Días más tarde el partido siguió e hizo el tanto del triunfo para el equipo de Libertad. Una historia más de las tantas que protagonizó este icono del fútbol del ascenso en la Argentina, ejemplo de entrega, sacrificio y compañerismo que será recordado como un hombre íntegro y de convicciones tan firmes como justas.

M.M.

Nota: la imagen corresponde a una nota del diario deportivo Olé, suplemento Ascenso, del domingo 9 de marzo de 2008.

17 mar. 2008

Murió el ex futbolista Darío Dubois


El ex jugador de fútbol Darío Dubois falleció ayer después de ocho intervenciones quirúrgicas con las que intentó superar un gravísimo cuadro producido por dos disparos en el estómago y una pierna, que recibió en la madrugada del domingo 2 de marzo, tras ser agredido por dos individuos en el barrio de Villegas, partido de La Matanza. Si bien fue socorrido de inmediato y derivado al Hospital Paroissien, no pudo con las lesiones que derivaron en un agravamiento paulatino que lo dejó en terapia intensiva y terminó con su vida.
Dubois tuvo una dilatada trayectoria en el fútbol del ascenso de la Argentina. Militó en Yupanqui, Atlético Lugano, Deportivo Laferrere, Ferrocarril Midland, Victoriano Arenas, Deportivo Riestra y Cañuelas.
Símbolo y caudillo en los planteles que integró desde 1994, su pérdida es sentida por sus ex compañeros, colegas, entrenadores, dirigentes e hinchas que lo conocían como una persona cabal e íntegra.
Hoy las 8 de la mañana los forenses realizaron la autopsia del cuerpo que no podrá ser cremado, como lo deseaba Dubois, por disposición judicial. Sus restos serán inhumados mañana a las 11.00 en el cementerio de San Justo.
Marcelo Massarino
Nota: la imagen corresponde a un artículo del matutino Crónica del 10 de marzo de 2008, página 11.
Vínculos:
* El diario La Voz del Interior, de la provincia de Córdoba, reproduce en su portal un cable de la agencia de noticias TELAM.
* Homenaje a Darío Dubois en el portal En una baldosa.