23 may 2009

Historias con nombre y apellido

La balada de los niños perdidos
Lidia Grichener, presidenta de Missing Children

Por Jorge Fernández Díaz

lanacion.com | Información general | Sábado 23 de mayo de 2009



8 may 2009

Reseña. Anatomía de un simulacro



















Marcelo Vallejos

2007. Editorial Leviatán.

160 páginas


El descubrimiento de una idea original y revolucionaria puede surgir, simplemente, de un golpe de suerte. El azar, tan amado como resistido aunque siempre enunciado, interviene y nos deja una sorpresa. Tal vez porque el espíritu santo escuchó las oraciones que le ofrendan millones de fieles en todo el planeta, nos dejó el cofre de la felicidad en el umbral de nuestra casa y, creer o reventar, la llave está debajo del felpudo.

En el plano literario una idea puede ser el germen de textos notables, concebidos con trabajo y dedicación por el escritor que busca cada palabra para lograr una narrativa que provoque al lector, lo saque de la rutina de pasar una página tras otra y lo involucre para que tome partido en la trama. Así sus sentimientos, pasiones y razonamientos quedan al descubierto en la intimidad de la lectura de una novela que elude las modas y los lugares comunes.

En tiempos de una literatura pautada por los parámetros del mercado, encontrar una narrativa como la de Marcelo Vallejos es una bocanada de aire fresco. Claro que un libro como éste sólo puede llegar a las librerías por un camino alternativo al que impone el conglomerado editorial de turno. Después está en la tarea del lector agudizar la mirada para detectar trabajos como Anatomía de un simulacro que recibió excelentes comentarios de los escritores Pablo Ramos y Vicente Battista. Es un texto tan potente como seductor donde el autor recorre el espinel de una historia que resulta verosímil por el perfil de los personajes y el clima asfixiante que rodea las acciones, en un pueblo inhóspito del sur argentino. El doctor Olevi, el juez Mendaci, el Soga Fajardo y otros son piezas de un juego de dominó, que es la propia historia, y actores una partida con final incierto. Sin embargo tenemos una certeza: una literatura meticulosa, cristalina y sin estridencias está en nuestras manos.

Marcelo Vallejos nació en 1962 y colaboró en diversos diarios y revistas argentinos. En 2003 escribió Anatomía de un simulacro que publicó Leviatán cuatro años más tarde.

M.M.

Publicado en la edición gráfica de Sudestada, edición nº 78, mayo 2009.

4 may 2009

JORGE NEWBERY. De pura cepa, como dice su tango

El muchacho elegante tenía los ojos color de cielo y una sonrisa blanquísima. Alzaba la ceja izquierda y una mirada dulce y profunda le otorgaba fortaleza y seducción. El tabique nasal desviado y una cicatriz desde el entrecejo hacia la frente eran las señales de la distinción de un verdadero bon vivant. Se movía en la noche del arrabal como pez en el agua. Ya de joven visitaba los tugurios del Camino de las Cañitas, en Palermo junto al Arroyo Maldonado, entre compadritos, malandras y respetables padres de familia que frecuentaban los prostíbulos y bodegones de las orillas de Buenos Aires. Sin embargo, eso no impedía que fuera protagonista de las fastuosas reuniones de la burguesía porteña en los salones más distinguidos y fuera socio del Jockey Club, de Gimnasia y Esgrima, de la Sociedad Sportiva y del Club del Progreso. Este personaje singular fue el primer ídolo criollo de los argentinos: Jorge Alejandro Newbery cumplió con todas los requisitos para ocupar ese cetro: murió joven y a lo largo de su corta vida –apenas treinta y ocho años- superó cuanto desafío se propuso; fue un protagonista excluyente de la vida social, deportiva y política del país; culto y con una sólida formación profesional su presencia despertaba admiración y respeto entre los hombres, como pasión y rojo carmesí entre las mujeres.

George heredó de su padre la pasión por la aventura. El norteamericano Rodolph Lamartine Purcell Newbery llegó a Buenos Aires en 1872 luego de la epidemia de fiebre amarilla que barrió con la población negra. Con veinticinco años instaló un consultorio odontológico en la calle Florida 125 y se adaptó inmediatamente al pulso de la ciudad. En su país fue soldado e intervino en la avanzada de Grant que concluyó con la victoria en la Guerra de Secesión y el fin del esclavismo. Tal vez influido por las visitas que el embajador plenipotenciario Domingo Faustino Sarmiento hacía en la casa familiar de Nueva York, es que Ralph llegó a este inhóspito lugar del Cono Sur. En 1873 se casó con Dolores Celina Malagarie Ramos, Lola, quien le dio doce hijos en doce años. Pero las obligaciones familiares no detuvieron su espíritu aventurero. Compró campos en la Patagonia, Buenos Aires y San Luis, por consejo de su paciente, el general Julio Argentino Roca y a menudo dejaba los instrumentales y tenazas con rumbo al Sur. La última vez fue junto a su esposa en busca de oro a Tierra del Fuego donde la muerte lo encontró en abril de 1906, a los cincuenta y ocho años de edad. El segundo de sus hijos y primer varón nació el 27 de mayo de 1875: Jorge Alejandro llevó en su sangre la herencia anglosajona de una familia proveniente del sur de Inglaterra y la temeridad aventurera de sus ancestros. De chico templó su carácter cuando a los ocho años su padre lo embarcó en un largo viaje rumbo a los Estados Unidos para conocer a los abuelos. De regreso, asistió a la escuela escocesa de San Andrés, en Olivos, y luego obtuvo el bachillerato en el Colegio Nacional. La familia ya vivía en la casona de Ituzaingó 11 (hoy Moldes 2368), en el barrio de Belgrano, junto a los apellidos patricios que se mudaron al norte para huir de la fiebre amarilla. Con 16 años volvió a Norteamérica y cursó dos años en la Universidad de Cornell y en el Drexlel Institute, de Philadelphia, donde tuvo como profesor a Tomás Alva Edison, el inventor de la lámpara incandescente. Allí cultivó su perfil como deportista y participó en torneos de boxeo, al tiempo que afirmó una convicción: el progreso viene de la mano del desarrollo de la ciencia y la investigación. A los veintiún años regresó a la Argentina con el título de ingeniero electricista y aceptó un cargo de jefe en la compañía Luz y Tracción del Río de la Plata aunque sólo por un par de años, hasta que ingresó a la Marina de Guerra donde obtuvo el grado de capitán de fragata. Prestó servicios en los cruceros Garibaldi y Buenos Aires. En 1899 fue comisionado a Londres para comprar equipamiento eléctrico y aprovechó para disputar y ganar dos campeonatos de boxeo, en el Athletic Club y el Germain Gimnasium, de Londres. Fue profesor de natación en la Escuela Naval y duró tres años en la fuerza. En el comienzo del siglo XX el intendente porteño Adolfo Bullrich lo nombró Director General de Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que conservó hasta su muerte. En 1904 asumió la cátedra de Electrotécnica de la Escuela Industrial de la Nación que dirigía Otto Krause. En paralelo a una fructífera carrera profesional, Jorge Newbery moldeó su cuerpo como una argamasa sólida y escultural pues era dueño de un físico privilegiado que fogueó practicando boxeo, remo, lucha grecorromana, fútbol, esgrima, y natación. También intervino en carreras de automovilismo, aunque consolidó su fama de sportman, que lo proyectó a la consideración popular, como piloto de globos aerostáticos y aviones. De alto perfil en el ambiente social de la época, todas y cada una de sus actividades era seguida con especial atención incluso por los diarios de la época, más aún cuando la noche lo tenía como protagonista del espíritu festivo de su clase.


Ver el artículo completo en Revista Gabo. Año 4, nº 27. Abril de 2009.
http://www.gabo.com.ar

3 may 2009

Teté Aguirre. El rey del bombo


Y el Coco se callaba la boca. Miraba el suelo. ¿Por qué, Coco? ¿Por qué te callas la boca y andas escondiéndote? ¿Vos, Coco? ¿El mejor tocador de bombo? ¡Que no se diga! Porque vos sos el mejor de todos. Sin vueltas. Cuando te dejamos solo haces lo que querés con el bombo. La gente te aplaude. La gente te aplaude. Se vuelve loca. Por la espalda, por abajo la pata. ¡Dale, Coco! ¡Más fuerte, Coco! ¡Más ligero! ¡Dale, Coco! Pero soy el director. Yo siempre fui director. ¿No es cierto, Coco? Este año, y el año pasado, y el otro, y el otro. Siempre. La murga de Barraza, le dicen a Los Divertidos. Eso vos lo sabes.

De Un Bombo que suena lejos, Humberto Costantini


La voz de Teté Aguirre, grave y cavernosa, retumba entre las paredes del taller donde fabrica bombos, al fondo de su departamento en un primer piso del barrio de Villa Crespo. El sol ilumina la tarde y ese lugar en el mundo ––pequeño y repleto de herramientas, maderas, mazas y papeles que tapan la mesa de trabajo– es el único ámbito donde este hombre de setenta y cuatro años puede crear por afuera de su escenario natural: el empedrado. Porque Teté es la calle misma en tiempos de Carnaval, una suerte de guardián del Rey Momo que anuncia la llegada de los días felices con los sonidos del parche y el platillo. Personaje de culto para músicos y murgueros, nunca abandonó la esencia del murguista que lo mantiene vivo y le da energías para encarar nuevos desafíos arriba de un tablado con el grupo La Runfla. También como letrista y confeccionando bombos de manera artesanal. “A veces les hablo y les pido perdón: ‘mira, tengo que apretar las clavijas para afinarte’”, dice con la palabra y la mirada en el rabillo del ojo. Teté Aguirre, Héctor en su documento de identidad, es grandote y se peina para atrás con unos rulos rebeldes que caen, empecinados, sobre la nuca. Tiene un cuerpo macizo que aun con los golpes que le dio la vida lo conserva con una postura altiva pero serena. Sus manos y brazos han hecho miles de malabares con la maza de madera y los platillos. Y sus dedos no dejan de repiquetear cuando entona, con una sorprendente voz de jilguero, las canciones que compone desde hace tan solo quince años.

“Tengo proyectos y todo el tiempo se me cruzan ideas”, afirma mientras el meñique y el anular de la mano izquierda acompañan quién sabe qué melodía. ¿Será que Teté tiene la música en la sangre, en las entrañas? ¿Cómo hace para sacar esos sonidos de un instrumento rústico y más asociado al desorden que a la armonía musical? “No lo sé, me sale así”, responde. Será nomás que el ritmo del Carnaval se le escapa por donde puede. A veces por el bombo, otras por las letras y siempre por los ojos oscuros, por la voz de jilguero, por el vozarrón cotidiano y por el golpeteo de las yemas de los dedos sobre la mesa. Y aunque ya no puede pegar un salto, ensaya una patada al aire desde el inconsciente para liberar tanta pasión que fluye por las venas en glóbulos de colores brillantes y papel picado. Teté es también el esposo de “La Tana”, su adorable compañera, y el papá de Leandro, cantor y murguero. Y el camillero del Hospital Santojanni que le puso cinco estrellas a la camilla, el mismo que cantaba “Malena” a pedido de los médicos cuando la pasó brava después de un tratamiento de quimioterapia. “Dale, Teté, cantante un tango”, pedían. “Se volvían locos y a mi me servía porque me sentía vivo”, recuerda. Ya está, la Parca venía con la guadaña afilada pero no pudo asestar la chuceada. Apenas si le dejó un rasguño.

“Yo era de Palermo, el que tenía un taller en Villa Crespo era mi hermano. Acá estaba el hincha de Atlanta y el de Chacarita; la gente era diferente, estábamos contentos y tomábamos mate en la vereda. Y cuando una murga salía a la calle los pibes agarraban un baldecito para tocar. Tirabamos la manga en el boliche: ‘Diga… ¿me da las papas fritas?’. Y el tipo también te regalaba los maníes. Cosas de antes, cincuenta años atrás… ¡No! ¡Sesenta…! Tengo setenta y cuatro… ¡Dejate de jodeeer…!”.

M.M.
Fotos: Mariana Berger
Leer completa en edición gráfica de Sudestada, año 8 nº 78, mayo 2009.


Arráncame la vida


Yo tengo muchas ganas de murguear

y a todos ustedes pido que me acepten.

Cuando los bombos empiezan a entonar

esos compaces que el murguero siente.


Un pasito adelante y otro atrás

Así se baila cuando uno empieza.

Después los saltos y todo lo demás

y entonces quedan todos de la cabeza.


No digas más pavadas, por favor

la gente vive metida en otra cosa.

La plata no te alcanza para nada

no es como antes, todo color de rosa.


Yo sé que vos tenés buen corazón

y te olvidas de todo lo que pasa.

Tenés que laburar si vos podes

Para poder llevar un mango a casa.


Siempre estas bajoneada y con dolor

y no queres que el mundo se divierta.

La murga nuestra trata de borrar

el malestar que a este país aqueja.


Vení hablemos juntos, por favor

Los dos queremos una Argentina nueva.

El tema es la desocupación

hay que arreglarlo, sea como sea.


Coro

Si nos juntamos todos puede ser

poder lograr una patria divina.

Y así como decía El General

si estamos todos unidos, salvamos la Argentina.


Recreación de Teté Aguirre

Letra original: Agustín Lara



2 may 2009

EntrevistaAngel Cappa: "Quiero seguir jugando bien y salir campeón con Huracán; ése es mi proyecto, mi ilusión"

En una charla íntima y apasionada, el técnico de Huracán sostiene sus ideas: "No hay románticos y prácticos, eso sí que es una estupidez", dice

lanacion.com | Deportiva | Sábado 2 de mayo de 2009

3 mar 2009

Arnaldo Calveyra. "No invento nada, sólo escribo poesía"


Recorre la estela de Juan L. Ortiz y Carlos Mastronardi. Profundiza en sus versos el vínculo entre poesía, política y lenguaje. Arnaldo Calveyra, poeta entrerriano, propone desde París un fugaz repaso por su obra, que respira humedades del Litoral.



El poeta está en París, pero no está. En su casa tiene una habitación donde guarda los papeles que lo transportan a una tierra de cuchillas verdes y surcos de agua que la abrazan; allí escribe en General Mansilla, su pueblo natal de la provincia de Entre Ríos. Es una Mansilla deseada y construida a semejanza de sus recuerdos y deseos, tan imaginaria como heterogénea y, al mismo tiempo, puesta en el verso es mucho más que todo eso. Porque en el tono expande el sentido del territorio. Un territorio que conoce y reconocemos a través del lenguaje, de la voz de los personajes del pueblo que toman la palabra y se apropian del aire, de los colores y de los sentimientos. ¿Cómo hace para fijar la vista sobre el papel e inventar un paisaje y la vida de hombres y mujeres reconocibles por las arrugas del anciano, las manos del campesino y los ojos del baqueano que leen el cielo y la tierra? Esta es una de las preguntas que recorre la obra de Arnaldo Calveyra.

“Es posible estar aquí y no estar aquí porque estoy allá. Me puedo remontar con gran facilidad y encontrar hasta los olores allá, en París, en un lugar neutro como mi casa”, afirma este poeta que se fue de la Argentina para escribir una tesis sobre los trovadores provenzales y se quedó en Francia.

Calveyra es también heredero y continuador de una poética entrerriana que tiene como referentes a Carlos Mastronardi -a quien considera su maestro- y a Juan Laurentino Ortiz, Juanele, dos hombres que trascendieron la frontera del Litoral e integran una tríada que comparte algunas de las “preocupaciones centrales” del propio Ortiz, como “la relación entre poesía, política y paisaje”, según la opinión del escritor e investigador Martín Prieto, autor de Breve Historia de la literatura argentina, aunque también agrega a la lista a Juan José Saer y Francisco Urondo.

Autor de obras como Cartas para que la alegría, El hombre del Luxemburgo, La cama de Aurelia, Si la Argentina fuera una novela, Diario del fumigador de guardia, El libro del espejo, El origen de la luz, Maizal del gregoriano y Diario de Eleusis, su poesía fue nuevamente publicada en 2008 por Adriana Hidalgo en un volumen titulado Poesía reunida, una edición al cuidado de Pablo Gianera y Daniel Samoilovich, que además escribieron una completa cronología sobre la vida de Calveyra. Este volumen, que reúne más de cincuenta años de poemas, supera la mera compilación para transformarse en uno solo, escrito poco a poco, desde los días del autor como fumigador en Ensenada...

M.M
Fotos: Mariana Berger
Leer la nota completa en la edición gráfica de Sudestada nº76, marzo 2009.

17 feb 2009

Huracán. ANGEL CAPPA ARMO UN EQUIPO QUE ENTUSIASMA HASTA A LOS NOSTALGICOS

Por Marcelo Massarino

En ocasiones el fútbol devuelve los hinchas a un estado primario de disfrute del juego y admiración por la estética, a pesar que el negocio y el espectáculo funcionan como un corset que aprieta pero no mata, por ahora, la sonrisa y la pasión bien entendida. Cuando el toque y la audacia de un equipo fundan una corriente de simpatía que circula entre los simpatizantes, más allá de los colores de una camiseta, es porque algo en la genética futbolera de los argentinos se reconoce como propia. Esto sucede con Huracán, que despertó con su juego la admiración de propios y extraños tras golear el viernes a Racing Club, por cuatro a uno, en Avellaneda.

Puede ser simplemente una casualidad, un hecho fortuito de los tantos que tiene la dinámica del fútbol. Sin embargo, algo de la memoria histórica del club de Parque de los Patricios se revela en los pasos de sus jóvenes futbolistas. Aunque Javier Pastore y Matías De Federico nunca vieron jugar a Carlos Babington, ni a Miguel Angel Brindisi o René Orlando Houseman, la forma de sentir y de vivir sobre el verde césped parece la misma. También es seguro que las charlas del entrenador Angel Cappa tienen el eco de las palabras que César Luis Menotti daba a sus jugadores en el mismo vestuario del Palacio Tomás Adolfo Ducó. Se vislumbra una memoria histórica en este Huracán modelo 2009, que resistió quiebras y disputas políticas internas, en medio de un discurso dominante que insiste en imponer la tesis de ganar no importa cómo ni con qué armas.

“Hicimos lo que Angel quería”, explicó De Federico mientras que el centrodelantero Federico Nieto reconoció que a él y a sus compañeros “nos convenció la idea de Cappa”. ¿Qué mejor cohesión que la creencia en las virtudes propias y el espíritu de grupo? La pregunta del millón es si Huracán podrá rubricar con más y mejores actuaciones estos primeros pasos en el Clausura. “Es un lírico, no va para este fútbol tan competitivo”, afirman sobre la propuesta de Cappa los integrantes del establishment periodístico y muchos hinchas del tablón. Encima, su perfil intelectual no se adapta al show televisivo del director técnico que gesticula y les grita a los futbolistas sin despegar el rabillo del ojo a la cámara más cercana. La condición de líder de grupo lo enfrenta, tal vez, al desafío más grande de su carrera: transformar en resultados concretos su idea que un rendimiento positivo del conjunto no implica abortar las virtudes individuales, sino que las revitaliza y potencia.

Lo cierto es que la vuelta al país del ex ayudante de Jorge Valdano lo encuentra en un club en crisis permanente y con un plantel sin nombres rutilantes, pero con jugadores que, poco a poco, forjan una convicción: jugar de igual a igual ante los mejores, aunque sus rostros no estén entre las difíciles del álbum de figuritas.


Diario Perfil, suplemento Deportes, domingo 15 de febrero de 2009.



29 ene 2009

Evaristo Meneses, el Elliot Ness argentino


Hoy, a pocos les llama la atención los excesos y la corrupción en las filas de las fuerzas de seguridad, casi un lugar común en la crónica policial. Pero aunque parezca mentira a los ojos de un joven del siglo XXI, hubo un tiempo en que el vecino conocía al vigilante de la esquina y los policías eran mencionados en las crónicas periodísticas sólo por hacer su trabajo: atrapar ladrones sin meter la mano en la lata. Y hay un hombre emblemático para señalar aquella época: Evaristo Meneses, un comisario que lideró la sección Robos y Hurtos de la Federal y que prestó servicios desde 1934 hasta 1964, cuando la fuerza dispuso su retiro a los 57 años.

“El Pardo” Meneses era un morocho corpulento de gesto adusto, cejas pobladas y mirada inquisidora. Su cuerpo moldeado al calor del boxeo amateur tenía una derecha potente que usó en el ring y en más de un operativo. Siempre peinado a la gomina, con funyi y un cigarrillo entre los labios, completaba su estampa de investigador de novela policial con un riguroso traje oscuro de la sastrería de Abraham Rusin, que ocultaba las sobaqueras donde guardaba dos Colt 45. Aunque rechazaba la comparación con Phillip Marlowe reconocía una coincidencia con el personaje creado por Raymond Chandler:

–A mi también me gusta el café con crema.

Fue la sombra de los delincuentes más famosos que, sin embargo, lo respetaban. Considerado el padre de la “policía brava”, los viejos cronistas señalaban que no incluyó la tortura ni la picana eléctrica para forzar una confesión. Se consideraba un policía “más que temido, respetado”. El periodista de la revista Panorama Carlos Velazco, que estuvo junto a Meneses durante un mes en 1965, escribió: “Dos leyendas se disputan su fama. La de los incrédulos, que le cargan el sambenito de coimero y matón, atribuido en ciertos ambientes a todos los policías; y la de los amigos, vecinos y centenares de admiradores, que lo aclaman como un héroe y repiten lo que testimonian todavía con orgullo los ex miembros de la brigada de Robos y Hurtos: ‘Cuando había que echar abajo la puerta de un rancho el primero en poner el hombro era Meneses. Después adentro, nunca tiró primero. Hay que ver lo que es esperar, parado, ante el hueco de una puerta’”.

Una larga lista de malhechores integraban a mediados del siglo pasado la galería de los “ases del choreo”: Jorge Villariño, “El Rey del boleto” o “El Pibe” y su lugarteniente, Manuel Viñas; Manuel Pardo, “El Lacho” o “El Loco de la ametralladora”; “El Loco” Prieto; “El Pichón” Laginestra y José María Hidalgo son algunos de los más famosos que ganaban con cada asalto las primeras planas de los diarios, mientras el comisario Meneses los perseguía. Conocedor de la influencia que los medios generaban en la opinión pública, el funcionario no perdía la oportunidad de posar para la foto junto al delincuente esposado con gesto de “esta vez, perdí”.

Evaristo Meneses nació el 26 de octubre de 1907 en un pueblito llamado, paradójicamente, Cuatreros, cerca de Bahía Blanca. Cuando tenía doce años su familia emigró a Uruguay donde se hizo boxeador amateur en el gimnasio del Púgil Club de Montevideo. Volvió a la Argentina para cumplir con el servicio militar en la Armada y viajó por el mundo a bordo de la Fragata Libertad. De regreso a Buenos Aires se incorporó al Boedo Boxing Club y estuvo a punto de consagrarse representante olímpico para los Juegos de 1932, pero -en instancias de semifinal- un polémico fallo le quitó la victoria frente a Julio Luque, el 4 de junio de ese año. Totalizó 86 peleas con 8 empates y cuatro derrotas. Cuando evocaba sus días de boxeador dejaba algo en claro:

–Nunca me voltearon; apretaba los dientes y aguantaba.


Marcelo Massarino

La nota completa en la revista GABO, edición nº 26, enero de 2009.

29 oct 2008

HURACAN CENTENARIO

El 1º de noviembre el Club Atlético Huracán cumple cien años. Fundado en 1908 tiene una rica historia deportiva que nutre al fútbol y a la cultura de la Argentina. Símbolo de Parque de los Patricios, en el arrabal sur de la Ciudad de Buenos Aires, Huracán es sinónimo de tango, gambeta y pasión popular gracias a ídolos como Herminio Masantonio, Norberto "Tucho" Méndez y René Orlando Houseman, entre otros. Poetas como Homero Manzi y Julián Centeya caminaron el empedrado del barrio y escribieron versos con aroma a glicinas y pasiones de zaguán.

CIEN RECUERDOS PARA UN SIGLO DE VIDA

15 sept 2008

Crónicas norteamericanas
Palin, la candidata de las ideas simples

Por Mario Diament

lanacion.com | Exterior | Sábado 13 de setiembre de 2008

4 sept 2008

El tren bala y la efedrina

Por suerte todo esta como debe ser. Hay dinero de sobra en los bancos, los bonos crecen o están protegidos, la moneda extranjera es estable. En los restaurantes de Puerto Madero cuesta conseguir una mesa los fines de semana. Lo mismo ocurre en Palermo Soho o en San Telmo. Los centros comerciales son visitados de manera fenomenal. Los cines a pleno. El turismo resulta una bendición. No hay mayores conflictos, el clima últimamente es casi primaveral y las zanahorias han bajado de precio. El índice de inflación es relativamente bueno. Así lo indican los datos oficiales. Se habla de la crisis del federalismo pero para las autoridades no es así. Por lo tanto debe ser verdad. No existen la Triple A ni los comandos civiles. En los partidos políticos reina la unidad, la distensión y el diálogo sereno. Obama inició lo que parece un ascenso de un negro a la Casa Blanca. La burocracia del siglo XX en nuestro país está a punto de formar parte del pasado. El bucanero Marsans caerá de rodillas. El gobernador del Chaco, Capitanich, parece ser que sentenció: “Cuando Cristina visita nuestra provincia, sale el sol”.

La semana pasada presenté mi nuevo libro, Retratos, en la delegación de la Xunta de Galicia en Buenos Aires. Concurrieron alrededor de cien personas, entre los cuales había periodistas amigos, escritores y artistas plásticos. Tuve, además, el aval del Centro Betanzos de Buenos Aires. Ayer me informó la distribuidora que se vendieron veinticuatro libros para diversas universidades de EE.UU., uno para la Biblioteca del Congreso de ese país y otro para la Biblioteca Nacional de España. Aquí ninguna representación cultural se hizo presente. Ni adquirió un ejemplar. Ni siquiera lo pidió prestado. Bien.

Estuve viendo un documental aterrador. Sobre La Matanza , a pocos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. La gente está mudándose a los basurales. Arrojan a cinco o diez metros los animales muertos, los restos de comida o suciedad y levantan su casa de chapa en unas horas. Chapa, madera y cartón. En la zona las infecciones de piel han aumentado. Ha aumentado el cáncer y los problemas renales y respiratorios. En los niños de cuatro o cinco años, en los hombres y mujeres. Hijos por todos lados. Hacen sus necesidades en tachos y luego arrojan sus heces al exterior, es decir a la otra parte del basural. Alrededor barrios enteros de miseria, ignominia y desamparo. Una encuesta que leí recientemente, de la UNESCO , afirma “que en el conurbano local tres de cada diez chicos, entre 15 y 20 años, piensa que en cinco años estará muerto o excluido”.

Según ciertas fuentes nuestro país estaría dentro del “sicariato”. Sí, caro lector, es un neologismo. Pues bien sería un país de sicarios, es decir de crimen por encargo. Al mismo tiempo informan que la pobreza y el crimen se entrelaza. La cantidad de villas miserias del segundo cordón ha crecido cuatro veces desde 2003. En un partido de la Provincia de Buenos Aires, San Martín, “se produce un robo cada cuarenta segundos”. La realidad es más imaginativa que cualquier ficción. No hay que recurrir a Dashiell Hammett.

He vuelto a ver Prisioneros de la tierra aquella película de Mario Soffici, de 1939. Estaba basada en cuentos de Horacio Quiroga. Le recomendaría a muchos caballeros que la vean. El resto, como dicen los muchachos que dominan doscientas palabras, “todo bien”.


Carlos Penelas

Buenos Aires, 4 de septiembre de 2008

15 ago 2008

Diccionario del pensamiento alternativo


La Universidad Nacional de Lanús junto a la Editorial Biblos publicó el Diccionario del pensamiento alternativo, una obra dirigida por Hugo Biagini y Arturo Roig, que completa una trilogía que integran los volúmenes de El pensamiento alternativo en la Argentina I y II.
Para los directores “lo alternativo que supone cambio” tiene como “mira fundamental la dignidad humana, si bien no es ajeno a posiciones ideológicas, su contenido en ese sentido es fácilmente justificable por vía de una razón que no ignore los valores inalienables de lo humano”. Se trata de una obra “hecha y empujada desde la esperanza… de un mundo propiamente humano en el que todos, desde nuestra diferencia, sostengamos una palabra vigorosa y si viene el caso audaz y hasta utópica en su sentido fuerte, enfrentada al discurso vigente de los poderes opresivos y abierta a la voz del otro y sus necesidades, en procura de una solución a la problemática social. En fin, una palabra de combate, difícil pero siempre posible”.
Unos doscientos académicos e investigadores elaboraron más de doscientas entradas como agricultura orgánica, asambleísmo, cacerolazo, cartoneros, consumo solidario, “mandar obedeciendo”, moral emergente, rearme categorial, redes intelectuales y socialismo del siglo XXI.
Biagini y Roig se preguntan “si hay intelectuales que jueguen un papel alternativo y sean ‘orgánicos’ (según la terminología de Antonio Gramsci) en relación con sectores sociales emergentes o potencialmente emergentes. Y lógicamente que los hay”, es la respuesta. También sostienen que en el pensamiento alternativo hay una riqueza teórico-práctica frente al pensamiento único “como denomina José Saramago a esa mentalidad estrechamente vinculada con el tener en lugar del ser”.
Con este Diccionario del pensamiento alternativo se propuso “suplir la falta de un panorama sistemático que examine las representaciones y las sensibilidades progresistas contemporáneas, ante la compartida urgencia por valernos de nuestras tradiciones populares para enfrentarnos con un orden mundial como el presente, en el cual, a diferencia de otros momentos de mayor protagonismo social, se sostiene la imposibilidad de modificar sensiblemente la naturaleza de las cosas”.

Club Social y Deportivo -escrito por Roberto Di Giano y Marcelo Massarino- y Deporte Amateur, de ambos autores y Julián Ponisio, son las únicas entradas que se refieren a la temática deportiva.


CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO. En los primeros años del siglo XX se generalizó una práctica entre los integrantes de los sectores medios y bajos de la población argentina que luego derivó en la creación de una red de instituciones que reuniría las actividades sociales, culturales y deportivas de diversas zonas de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Tales entidades se diferenciarían de aquellas de carácter cerrado y discriminatorio construidas sólo por los miembros de la colonia británica y de la elite local. Los clubes sociales y deportivos fundados mayoritariamente por hijos de inmigrantes y nativos pertenecientes a los sectores populares se convirtieron en espacios destacados del mundo urbano donde se ejercitaba la democracia y se impugnaba al estabishment deportivo. Abiertos a todo tipo de público, permitieron la afirmación identitaria de sujetos sociales que no encontraban la posibilidad de afianzarse en el complejo universo social de la época, facilitando la integración de diversos actores dentro del lugar delimitado por el club así como también en un entramado social más amplio, donde se cruzaban amigos, familiares y vecinos en general. Conviene señalar que en las instalaciones de los numerosos clubes populares, cuyo objetivo principal aunque no exclusivo era la práctica del fútbol –un deporte de origen británico que fue resignificado positivamente por los estratos medios y bajos de la sociedad-, se articulaban las actividades recreativas y culturales de los barrios. Así, los clubes sociales y deportivos se sumaban a otros ámbitos relevantes de sociabilidad como las entidades educativas, los bares y la denominada “barra de la esquina”. (Fragmento)


DEPORTE AMATEUR. Resulta complejo distinguir claramente el deporte amateur del profesional y muchas veces paradójico pues sus límites son difusos y admiten contenidos contradictorios. Habitualmente, apelando a un reduccionismo, se pone el acento en la influencia negativa del dinero, al que se considera el principal contaminante de la mítica pureza del deporte.

Para superar a las prenonciones resulta particularmente fecundo analizar el fútbol argentino, que en 1931 experimentó el cambio de status deportivo. Con la llegada del profesionalismo se institucionalizó el pago de dinero a los futbolistas, práctica que hasta ese momento era ejercida en forma solapada, conocida como “amateurismo marrón”. Este mecanismo, puesto enmarca hace unos años, sirvió para retener a los jugadores talentosos cuando rentarlos no estaban aprobado por la superestructura jurídico-legal de las instituciones deportivas. Asimismo, la apropiación de la práctica futbolística por los sectores populares se inscribió en parámetros distintos de los utilizados por las elites que intentaron, por muchos medios, imponer a los demás actores una oral deportiva basada en la ejecución de movimientos medidos y estandarizados del cuerpo humano. De esa manera las demostraciones emocionales y sentimentales desde medidas, estrechamente relacionadas con la identidad cultural de los estratos medios y bajos de la población local, quedaron alejados de los ideales “civilizatorios” propios de la cultura deportiva anglosajona, sellándose así subjetividades diferentes. No es de extrañar, entonces, que a comienzos de la era profesional siguiera primando en los futbolistas, que ya cobraban formalmente, una mentalidad amateur asociada a lo lúdico y a una estética propia. (Fragmento)


http://www.editorialbiblos.com/inimodelo.php?modulo=detalle.php&idlibro=11591
http://www.cecies.org/proyecto.asp?id=47


14 ago 2008

Lo dice el escritor irlandés Joseph O´Neill¿Los norteamericanos se miran el ombligo, también en el deporte?

Luego de escribir su último libro sobre cricket, el intelectual critica la sociedad de los Estados Unidos

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lanacion.com Cultura Miércoles 13 de agosto de 2008

10 jul 2008

Con personajes de la cultura, la política y la vida cotidiana. CARLOS PENELAS PUBLICO SU LIBRO "RETRATOS"


Buenos Aires, 26 de junio (ANC-UTPBA).- "Retratos" es un nuevo libro del poeta y escritor argentino Carlos Penelas, editado por el Centro Betanzos y auspiciado por la Xunta de Galicia, que reúne perfiles de personajes que transitan la vida cotidiana, la cultura, la política y –fundamentalmente- el afecto compartido, el amor y la esperanza.

El autor explica que se propuso "recoger aquello que se encuentra al borde de la mirada, en el umbral de lo no visto. Me guía la intuición, un viaje solitario. Uno trabaja sobre imágenes hurtadas. Desde el sentido de lo armónico un proceso de condensación. Lo desunido –desde la poesía– conquista unidad. Sabemos que lo efímero tiene su instante metafísico, una simetría que se dispersa en lo nocturno, en el hábito de lo ausente que asigna valor a lo perdido; ritmo a lo perdurable".

Columnista de los periódicos Galicia en el Mundo, Nueva Rioja y Diario Hispano Argentino, Penelas articula una prosa precisa y emotiva con la que se refiere a Roberto Santoro, periodista desaparecido por la última dictadura militar, en "Poeta con flor en la oreja"; a la dramaturga Alejandra Boero en "Mujer en un andamio" y al artista plástico Máximo Paz en "Hombre en Hollywood", entre otros.

También rescata del anonimato a personajes entrañables de la ciudad de Buenos Aires como don Manuel Fernández Valle quien fue mozo del bar Astral, en la esquina de Viamonte y Rodríguez Peña, "que solía acercarse a la mesa con el puño de su mano izquierda en alto y la bandeja en la otra mano".

Hay, además, dos textos conmovedores: "Hombre anarquista con sombrero" dedicado a Enrique Palazzo y "Mujer con niño en el regazo" que recrea a doña Pilar Freire, nacida en Mesón de Cabra, una inmigrante española que se radicó en la Argentina sin olvidar nunca a su tierra (ANC-UTPBA).

http://www.voltairenet.org/article157535.html

20 mar 2008

Arthur C. Clarke y el fútbol



Hay hombres que viven un paso adelante que el resto de los mortales o, tal vez, sólo se trata que sus pensamientos nacen y se reproducen, uno tras otro, hasta la última exhalación. Arthur C. Clarke, que murió ayer en Sri Lanka a los noventa años de edad, es un ejemplo de cómo una mente brillante también puede caer en las oscuridades de la perversión. Autor de más de 90 obras literarias fue un escritor de ciencia ficción y un reconocido divulgador científico. Anticipó en sus trabajos el fenómeno de Internet, la telefonía celular y el desarrollo aerospacial. Dos hechos lo catapultaron a la popularidad: la película 2001. Odisea del espacio, que dirigió Stanley Kubrick, en 1968 -basada en el cuento El Centinela-; el otro hito fue su participación en la transmisión de la cadena estadounidense CBS cuando la misión Apolo llegó a la Luna en 1969, tarea que repitió con las Apolo XII y XV. Recibió el título de Caballero del Reino Unido por su obra y sus servicios en la Real Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, tras superar una denuncia de la prensa británica que lo sindicó como pederasta.

Un ligero caso de insolación es un cuento que Clarke publicó en 1958 y que, cincuenta años después, sorprende por su actualidad. Se refiere a la corrupción y la política en un país sudamericano con una mirada anglosajona que asocia a cualquier estado latinoamericano con un designio de país bananero. Clarke recurre al fútbol para referirse a la violencia que, tal como la sufrimos en la Argentina, poco tiene que envidiarle a la historia de esta obra. Hasta la Vista es una ciudad andina, capital de Perivia, enclavada a casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Allí hay un estadio de fútbol, con capacidad para cien mil personas, que es escenario de un partido anual frente al seleccionado de la vecina república de Panagura. La mitad de los espectadores de ese trascendental clásico son miembros del Ejército periviano que, al toque de un clarín convierten en una pira de cenizas al árbitro del encuentro –que jugaba con un chaleco antibalas debajo del uniforme negro- después de varios desaciertos en sus fallos. Los militares usaron unos lujosos programas color plata –al estilo de las publicaciones que los clubes europeos entregan a los espectadores- para reflejar la luz del sol: “Nunca supe, hasta entonces, cuánta energía hay en la luz solar: en cada metro cuadrado de superficie iluminada hay más de un caballo de fuerza. La mayor parte del calor que caía sobre un lado del gran estadio fue desviado hacia la pequeña superficie que ocupaba el difunto árbitro. Incluso si pensamos en todos los programas que no apuntaban correctamente, el árbitro debe haber interceptado un calor de por lo menos mil caballos de fuerza. No puede haber sentido mucho: fue como si lo hubieran tirado en un horno. Estoy seguro que nadie, excepto don Hernando, sabía lo que iba a suceder, a sus bien instruidos fanáticos se les había dicho que el referí solamente sería cegado y puesto fuera de acción por el resto del partido. Pero también estoy seguro que nadie tuvo remordimientos. En Perivia juegan al fútbol con pasión.” Ya con un juez más dócil, el local remontó un par de tantos en contra con ¡catorce goles! No en vano el dicho dice que “el dos a cero es el peor resultado”.

Pero el cuento no termina ahí ya que tiene un epílogo acorde a un hombre formado en los valores de la monarquía parlamentaria británica, y digno de un scketch del Yéneral González –el personaje que parodiaba a un dictador sudamericano que lucía una banda cruzada al pecho como atributo presidencial con la leyenda “Tus amigos”-, que encarnaba el cómico Alberto Olmedo, en su programa televisivo “No toca botón”.

Los funcionarios que se encargan de la seguridad en el fútbol, especialmente el ex árbitro Javier Castrilli, deberían incluir entre sus hipótesis de conflicto que un día soleado y “apto para los deportes al aire libre”, se puede convertir en un infierno. Tal vez suceda cuando los barrabravas lean a Arthur C. Clarke y se digan que la realidad bien puede superar a la ficción.


M.M.

Jueves 20 de Marzo de 2008

Para bajar el texto del cuento "Un ligero caso de insolación" pulsar en: http://www.macrohw.com/archivos/libros/Arthur%20C%20Clarke/Arthur%20C.%20Clarke%20-%20Un%20Ligero%20Caso%20de%20Insolacion.pdf

Foto: http://www.newforestobservatory.com/wordpress/wp-content/gallery/peopleandplaces/ACC.jpg

19 mar 2008

El último adiós


Desde hoy a las once y media de la mañana los restos del ex futbolista Darío Dubois descansan en el Cementerio de San Justo, en el partido bonaerense de La Matanza. Un centenar de familiares y amigos lo despidieron con un aplauso cuando el féretro quedó depositado en el nicho 7, galería C, fila 4º. Su hermano Rubén tenía entre las manos la camiseta de Ferrocarril Midland que Darío lució cuando convirtió el recordado “gol de la vida”. Fue durante un partido frente a Liniers, en el barrio de Villegas. El árbitro suspendió el encuentro cuando Darío quedó inconsciente tras un choque involuntario con un rival. Días más tarde el partido siguió e hizo el tanto del triunfo para el equipo de Libertad. Una historia más de las tantas que protagonizó este icono del fútbol del ascenso en la Argentina, ejemplo de entrega, sacrificio y compañerismo que será recordado como un hombre íntegro y de convicciones tan firmes como justas.

M.M.

Nota: la imagen corresponde a una nota del diario deportivo Olé, suplemento Ascenso, del domingo 9 de marzo de 2008.

17 mar 2008

Murió el ex futbolista Darío Dubois


El ex jugador de fútbol Darío Dubois falleció ayer después de ocho intervenciones quirúrgicas con las que intentó superar un gravísimo cuadro producido por dos disparos en el estómago y una pierna, que recibió en la madrugada del domingo 2 de marzo, tras ser agredido por dos individuos en el barrio de Villegas, partido de La Matanza. Si bien fue socorrido de inmediato y derivado al Hospital Paroissien, no pudo con las lesiones que derivaron en un agravamiento paulatino que lo dejó en terapia intensiva y terminó con su vida.
Dubois tuvo una dilatada trayectoria en el fútbol del ascenso de la Argentina. Militó en Yupanqui, Atlético Lugano, Deportivo Laferrere, Ferrocarril Midland, Victoriano Arenas, Deportivo Riestra y Cañuelas.
Símbolo y caudillo en los planteles que integró desde 1994, su pérdida es sentida por sus ex compañeros, colegas, entrenadores, dirigentes e hinchas que lo conocían como una persona cabal e íntegra.
Hoy las 8 de la mañana los forenses realizaron la autopsia del cuerpo que no podrá ser cremado, como lo deseaba Dubois, por disposición judicial. Sus restos serán inhumados mañana a las 11.00 en el cementerio de San Justo.
Marcelo Massarino
Nota: la imagen corresponde a un artículo del matutino Crónica del 10 de marzo de 2008, página 11.
Vínculos:
* El diario La Voz del Interior, de la provincia de Córdoba, reproduce en su portal un cable de la agencia de noticias TELAM.
* Homenaje a Darío Dubois en el portal En una baldosa.

18 feb 2008

El periodismo en tiempos del neoliberalismo: las cosas por su nombre

Durante la década de los 90, la flexibilización laboral en la Argentina fue presentada como la cirugía necesaria para salvar a un país enfermo por la desocupación, aunque después de casi veinte años el paciente continúa en estado crítico y con pronóstico reservado. Más allá de la metáfora médica, la derrota de las mayorías frente al liberalismo económico se dio en el plano de los derechos laborales, en la cultura y la política.

La represión sobre el movimiento obrero durante la última dictadura militar (1976-1983) tuvo en el menemismo la continuidad que cambió las reglas de las relaciones del trabajo, con el apoyo de gran parte de la dirigencia sindical que compartió el desguace de las empresas estatales, al tiempo que el aparato productivo se licuó con el dólar barato y las importaciones. Pero la flexibilización laboral y el liberalismo económico no sólo se palpa en los índices de pobreza y desocupación, también se percibe en el día a día de una sociedad que, en gran parte, compró una promesa y se quedó con las manos y el país vacíos.

En nuestro gremio cientos de trabajadores de prensa pertenecen a la categoría de “colaboradores”, especie de vendedores ambulantes de su fuerza laboral que envían sumarios y golpean puertas a la espera de una oportunidad. Bajo esa clasificación –una suerte de cuentapropista más cerca del desocupado que del profesional independiente– sale a ofrecer sus ideas y su producción al servicio de los medios, que disfrazan una relación laboral bajo el rótulo de una “prestación de servicios periodísticos”.

La realidad indica que la única libertad que tienen es elegir quién les pagará una suma irrisoria por su labor, al tiempo que la precarización –que en estos casos llega al paroxismo– se expresa de manera descarada. Nunca como hoy se confunde a la flexibilización con profesionalismo; a la baja remuneración y la evasión impositiva y previsional de las empresas con un trabajo que se presume como independiente; al aislamiento y la inexistencia de un ámbito en común con la prestación de servicios externos.

Las nuevas generaciones de periodistas se forman con estas categorías laborales y con sus significados travestidos que desvirtúan la tarea del trabajador de prensa, a quien se lo obliga a vender una nota en lugar de desplegar su trabajo intelectual en un medio de comunicación. Factura mediante, no sólo resigna una relación laboral sino también el producto mismo de su esfuerzo y la integración a un ámbito de desarrollo profesional y de pertenencia: la redacción.

En ese marco es que los colaboradores tienen comprometida su práctica cotidiana y son, aún en estas condiciones, productores de sentido. ¿Hay algún escenario más adverso donde las relaciones de poder se presentan de manera más descarnada? Sin embargo, estos periodistas precarizados se comprometen con aquello que consideran su verdad, exploran en estilos, formas y contenidos de los más diversos para sostener una continuidad siempre sujeta a la cantidad de firmas que comprometen a la empresa para el blanqueo del empleo en negro. Así, la búsqueda de una colaboración contempla, además, la forma en que resguardamos nuestro sentido de la verdad y el respeto intelectual.

Las circunstancias que rodean el desempeño profesional nos obliga a la búsqueda de nuevas opciones. Desde el llano, muchos trabajadores de prensa optaron por alternativas comunicacionales construidas sobre formas asociativas que privilegian la solidaridad entre sus miembros, el consenso en la toma de decisiones –que resguarde un sentido de verdad que respete la opinión del periodista– y la producción de un capital cultural no contaminado por los intereses económicos y políticos de los grandes medios masivos. La preparación y capacitación para el manejo y aprovechamiento de las nuevas tecnologías es un soporte importante para estas experiencias que, poco a poco, toman forma y se arraigan en las comunidades más diversas de la Argentina.

La feria de las vanidades que montaron una trouppe de periodistas y empresarios que se sienten discriminados (del negocio publicitario estatal) y censurados no incluye entre sus reclamos las condiciones que soportan los trabajadores de prensa que condicionan su creación y libertad intelectual, entendida como el valor supremo que tiene su sentido de verdad y el derecho de expresarlo. La carpa de la fantasía persecutoria no apoya ni valora a los colectivos que impulsan su propia comunicación sobre pertenencia a una comunidad, no por la especulación del lucro y la ganancia.

La reflexión sobre la labor del periodista y su producción simbólica debe incluir un debate que defina las cosas por su nombre, que valore las experiencias alternativas y que sea independiente de las luchas y disputas de los monopolios y sus representantes ad hoc. Sólo con una mirada crítica desecharemos las palabras inútiles y su ficción para recuperar el valor del presente y nuestra historia. Así construiremos el futuro. (ANC-UTPBA).

Marcelo Massarino
Buenos Aires, diciembre de 2006

www.utpba.net/article155111.html
Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
www.felap.info/Archivo/0208/2R.20080217.htm
Federación Latinoamericana de Periodistas